viernes, 5 de agosto de 2011

DE LAS DIVERSAS REALIDADES SIMULTÁNEAS Y EL JUICIO SEVERO DEL TACTO




Acerca de lo importante de estar uno con uno mismo y saber reconocer los estados anímicos que uno decide adoptar, y la libertad que muchas veces omitimos al tomar una decisión en nuestras vidas. Tan simple como estar en el presente, lejos de las opiniones condicionadas de una mente aburrida. Al abrir el espacio de la sabiduría inmediata, uno reconoce que su opinión no es más que una superficie donde flotan todas las interpretaciones y expectativas de uno mismo y de quienes le rodean. Más allá de eso, se encuentran las verdades que se acoplan a las capacidades de la mente más sublimes, aquellas que van más allá de lo formal, y nos capacitan para construir múltiples universos, aquellos donde las realidades diversas son simultáneas y conviven unas con otras.





Apenas hoy concluí un diplomado intensivo de siete días en Tantra Yoga, en Huitzilac Morelos, en un lugar verde, con praderas llenas de flores, sinfonías de ranas nocturnas, una justa chimenea para los 10 º C que a pleno verano predominan en esta casa de campo, con vistas a montañas de bosques solemnes.




Al tercer día, comentábamos una meditación que apenas habíamos practicado, el maestro Pedro A. Hernández, mencionó algo que escribí en mi bitácora. Hace apenas unos minutos me encontré con ese apunte, el cual no supe contextualizar puesto que no tenía referencia a lo que hablábamos en el momento que lo anoté. Mis letras rápidamente trazadas en cursiva, difíciles de leer dicen “Los sabios decían: Dios es uno pero le llamamos de muchas maneras”. Esto me hizo pensar en una amiga y recordé una plática que tuve vía internet con ella. Yo comentaba en el muro de mi facebook, de manera más grosera que la expresada a continuación: “Maldito Dios, porqué envías lluvia justo cuando tengo que salir a hacer unos pagos” a lo que ella contestó: “no insultes a Dios”, yo le dije “No me refería a tu Dios”, entonces ella me dijo, “Dios es uno”. Yo: “Pues no sé tú pero yo...”. Hasta ahí llegaron sus comentarios, pero su madre, una señora a la que respeto y también considero mi amiga, escribió con respecto a esto: “No Elías, estás muy mal, Dios solo es uno”, después de eso solo respondí “ok”.

No sé la manera en la que ellas interpretaron mi energía encaminada hacia un disgusto que enfoqué contra Dios, un Dios que tomaron como único, el Dios cristiano. Pero para ser sincero, en ese momento sus comentarios para mí no fueron más que una innecesaria pérdida de energía ideológica, puesto que yo no me considero una persona adecuada para recibir de buena manera las consecuencias de la vida de Cristo, y muchos menos desde una visión que realmente es politeista puesto que Dios es Padre, hijo y espíritu Santo, ¿para qué culpar a un barbudo, si puedo culpar a Chac, el Dios de la lluvia maya?.




Ahora recuerdo lo bien que me siento al estar en compañía de ellas, en su casa y lo buenas personas que son conmigo, (y me consta que no solo conmigo). El apunte de mi bitácora “Los sabios decían: Dios es uno pero le llamamos de muchas maneras” complementaría los posts de aquella vez, desde la perspectiva de “los sabios”. Sin embargo, ahora no escribiría más al respecto en vías de la información, porque desde el juicio severo de mi tacto, sería una innecesaria pérdida de energía, pero esta vez no como energía ideológica, sino, aquella a la que todavía no correspondo. Me refiero a aquella que me recuerda lo bien que me siento en sus compañías, las de mi amiga y su madre. Me incitan a visitarles para hacerles saber que les quiero y son importantes para mí.

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