de camino a la escuela, venía pedaleando mi bicicleta, una rodada 26 que armé hace 4 meses. de cambios duales, frenos y pedales de metal, doble amortiguación, cuernos y chaparrera solo en la llanta delantera. cuadro Negro, y piezas metálicas. todos los días la utilizo para moverme de un lugar a otro, de la escuela, al trabajo, a la casa, al banco, de compras...
cuando voy en bicicleta, el movimiento habitual de mis piernas, es paralelo. primero, fueza en un pedal, después en el otro, uno después de otro hasta completar un círculo.
hoy me di cuenta, que hace falta abrir las piernas.
la densidad molecular de las piernas es transformativa. el movimiento más obvio de las piernas, implica más que un movimiento de rueda de la fortuna, más bien requiere balancearse de modo elicoidal. esta característica le permite al cuerpo, abrirse cammino; al caminar, al abordar a alguien, en mensajes precisos del lenguaje del cuerpo.
una calurosa bienvenida a los estímulos externos que se adentren a los resquicios más ocultos del cuerpo civilizado. los muslos presionan el centro que se adelanta a la pelvis. en el encuentro sexual, las piernas contienen la porción de carne más suculenta de todo el cuerpo.
para el ciclista las piernas deben ser abiertas con fuerza. mejor si alguien ayuda. recostado en el piso, de lado a lado, por encima de la espalda, que es sostenida de las caderas con las manos, con los brazos apoyados en triceps y codos, ambas piernas se disponen al cielo bien abiertas y relajadas. el cuello ligeramente clavado en el pecho, distensa la nuca descanzando plana en el piso. la cara está relajada. no hay tensión. y alguien del mundo podría hacer que esas piernas abiertas se abran un poco más, así liberar las tensiones sexuales ajenas. ¡alguien del mundo por favor! ¡que me abra las piernas!
una diosa encarnada podría lograr el milagro. una mujer arraigada al mundo, de piernas y pies fuertes, podría entender la necesidad de que le abran a uno las piernas.
o la magia de alguien, a través de la música. el demonio y sus manos frías sean electromagnéticas, y procuren una relación sexual violenta llena de carencia.
abrir las piernas es una práctica que debería realizarse a menudo, sobre todo si se es ciclista.
La conexión al propio cuerpo
diversas disciplinas del cuerpo, convergen en un sentido propioceptivo y narrativo.
martes, 29 de noviembre de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
grupo de galaxias pluriversales
la primera mujer de mi harén,
no se parece a la pelirroja que ni siquiera me pela
que anota para ser una buena pelea
emm.. quise decir... pareja!
pero sin la una la otra no aterriza
por eso voy con mi harén
para que no se orñalizen las peras
para que viva el refran que dice
yo puedo complacerlas a todas
quiero dinero
quiero mujeres
yo puedo complacerlas a todas,
la egoteca es un palacio,
el más grande y mágico que uno pudiera imaginar
lleno de alas falsas
y de humo de cristal.
lo que piense se hará realidad.
por eso debo estar alerta como el venado.
danzando como shiva
neutralizando las mecanominias.
heme ahí en un resquicio de la memoria
elevando mi energía por encima de mí
adorando a la prana shakti
y enfrentando una kali poderosa.
que parezco un emperador maya.
que como un sultán
yo digo que un león
yo digo que un lobo
un pavorreal
unos peces,
viento,
fuego,
agua
...pero sin tierra
siempre sin tierra
un anular.
miércoles, 10 de agosto de 2011
curar-noche-triste
Porque me hice pensar que era medicina. Porque quiero sanar. No es que esté enfermo, es que así me lo he hecho pensar.
Entonces. Lo que pienso es lo que sucede. Así es en verdad?
No lo sé. Es una locura irreversible. Cuando sucede. La energía de mi mente se ha gastado. Me ha dado cualidades corporales que se sostendrán en el molde de los pensamientos posteriores.
Las composiciones de mi mente están ahí. Y las rescato si se me viene en gana.
Para esto. Esta noche sí he de decir.
Que podría ser una noche triste.
A lo lejos, en perspectiva. Desde las miradas de quienes acompañan al personaje de esta mirada.
Como los pájaros que bajo la lluvia en grados bajo cero, están tranquilos y conviviendo. Quienes les miran abrigados y con el lujo de una chimenea, se compadecen de ellos diciendo “pobrecitos, han de tener frio”. Cuando tirito como los pájaros, me dicen, ¡Ay tienes frío! A lo que contesto tranquilamente: sí pero no me disgusta.
Ese vaivén interpretativo que reconozco tiene pintada esta noche, desde pasando el día. Como un día de tristeza, misma que, recalco, es ajena a mí. Las compañías, las historias, los sueños rotos, las esperanzas deshechas, el conformismo, la adecuación a la norma. El resultado es una telenovela que se vive desde la mirada mexicana que ha crecido con las novelas, del canal de las estrellas.
No sé exactamente lo que sucede.
Pero por el momento puedo poner en duda para mí mismo la filosofía del presente.
Es decir, aquella que he escuchado mencionar en los sistemas ideológicos de oriente. El budismo Zen, por ejemplo, el tantra y sus raíces, el chamanismo ruso, etcétera.
Son corrientes del pensamiento que hace especial énfasis en la idea del “momento presente”. Como la psicología gestalt lo explica imperante: explícamelo como si estuviera pasando en presente.
Haz un dibujo de ti mismo. Si lo has hecho con el rostro mirando hacia la izquierda es que estás con una actitud hacia el pasado, si estás mirando hacia la derecha, te estás proyectando en el futuro.
Es lo que me cuestiono en este momento.
Yo, ser pensante confundido.
¿Debo tener mi actitud en un presente que presupone dualidades? De pronto un pánico atemorizando sobreviene, del aire que entra por las ventanas y hace rechinar la puerta del closet en este departamento de segundo piso. Pero también estoy siendo sincero conmigo, y me tomo el pecho con la mano, porque reconozco que la magnitud de la creación no es externa al cuerpo, sino que tiene la gama de ilimitaciones superpuestas una sobre otra como capas.
Quiero encontrar la respuesta a algo que me preocupa. Quiero ser eficaz y obtener una solución que en su práctica tenga un efecto directo en el universo que se proyecta desde el rostro y todo el resto de la piel.
Por esto conservo mi presencia. Por esto le pongo color y sintonía, canales, nodos de luz...
Características flotantes de un estilo pluriversal.
Es así de elevado como se pudiera describir en el texto que alguna vez una maestra me dio en una clase de semiótica.
Es así de profético como los mayas anunciaron que su capacidad de supervivencia obtendría un evento auge de por medio. ¡Una gran fiesta de despedida!.
Es así de anticuado como lo de las torres gemelas.
Esta noche es triste porque tiene el sabor de mí.
Entonces. Lo que pienso es lo que sucede. Así es en verdad?
No lo sé. Es una locura irreversible. Cuando sucede. La energía de mi mente se ha gastado. Me ha dado cualidades corporales que se sostendrán en el molde de los pensamientos posteriores.
Las composiciones de mi mente están ahí. Y las rescato si se me viene en gana.
Para esto. Esta noche sí he de decir.
Que podría ser una noche triste.
A lo lejos, en perspectiva. Desde las miradas de quienes acompañan al personaje de esta mirada.
Como los pájaros que bajo la lluvia en grados bajo cero, están tranquilos y conviviendo. Quienes les miran abrigados y con el lujo de una chimenea, se compadecen de ellos diciendo “pobrecitos, han de tener frio”. Cuando tirito como los pájaros, me dicen, ¡Ay tienes frío! A lo que contesto tranquilamente: sí pero no me disgusta.
Ese vaivén interpretativo que reconozco tiene pintada esta noche, desde pasando el día. Como un día de tristeza, misma que, recalco, es ajena a mí. Las compañías, las historias, los sueños rotos, las esperanzas deshechas, el conformismo, la adecuación a la norma. El resultado es una telenovela que se vive desde la mirada mexicana que ha crecido con las novelas, del canal de las estrellas.
No sé exactamente lo que sucede.
Pero por el momento puedo poner en duda para mí mismo la filosofía del presente.
Es decir, aquella que he escuchado mencionar en los sistemas ideológicos de oriente. El budismo Zen, por ejemplo, el tantra y sus raíces, el chamanismo ruso, etcétera.
Son corrientes del pensamiento que hace especial énfasis en la idea del “momento presente”. Como la psicología gestalt lo explica imperante: explícamelo como si estuviera pasando en presente.
Haz un dibujo de ti mismo. Si lo has hecho con el rostro mirando hacia la izquierda es que estás con una actitud hacia el pasado, si estás mirando hacia la derecha, te estás proyectando en el futuro.
Es lo que me cuestiono en este momento.
Yo, ser pensante confundido.
¿Debo tener mi actitud en un presente que presupone dualidades? De pronto un pánico atemorizando sobreviene, del aire que entra por las ventanas y hace rechinar la puerta del closet en este departamento de segundo piso. Pero también estoy siendo sincero conmigo, y me tomo el pecho con la mano, porque reconozco que la magnitud de la creación no es externa al cuerpo, sino que tiene la gama de ilimitaciones superpuestas una sobre otra como capas.
Quiero encontrar la respuesta a algo que me preocupa. Quiero ser eficaz y obtener una solución que en su práctica tenga un efecto directo en el universo que se proyecta desde el rostro y todo el resto de la piel.
Por esto conservo mi presencia. Por esto le pongo color y sintonía, canales, nodos de luz...
Características flotantes de un estilo pluriversal.
Es así de elevado como se pudiera describir en el texto que alguna vez una maestra me dio en una clase de semiótica.
Es así de profético como los mayas anunciaron que su capacidad de supervivencia obtendría un evento auge de por medio. ¡Una gran fiesta de despedida!.
Es así de anticuado como lo de las torres gemelas.
Esta noche es triste porque tiene el sabor de mí.
martes, 9 de agosto de 2011
A la bestia de jadeos sordos
es complicado aquello de la idealización,
toma la forma desde el medio que uno elija
y se adapta a los resquicios más caprichosos del pensamiento
aun cuando nada la trae de vuelta
uno la sigue buscando
en los objetos muertos del verano pasado
en las cenizas de unas fotos ardiendo en llamas
en el propio cuerpo, en el espacio dentro del pecho
ahí está el rastro de su estela durmiente
en la planta del pie
en las plantas muertas
en el agua de la regadera sin presión
una lámpara quemada
la mayor parte del tiempo deshabitada
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