martes, 29 de noviembre de 2011

abrir las piernas

de camino a la escuela, venía pedaleando mi bicicleta, una rodada 26 que armé hace 4 meses. de cambios duales, frenos y pedales de metal, doble amortiguación, cuernos y chaparrera solo en la llanta delantera. cuadro Negro, y piezas metálicas. todos los días la utilizo para moverme de un lugar a otro, de la escuela, al trabajo, a la casa, al banco, de compras...

cuando voy en bicicleta, el movimiento habitual de mis piernas, es paralelo. primero, fueza en un pedal, después en el otro, uno después de otro hasta completar un círculo.
hoy me di cuenta, que hace falta abrir las piernas.

la densidad molecular de las piernas es transformativa. el movimiento más obvio de las piernas, implica más que un movimiento de rueda de la fortuna, más bien requiere balancearse de modo elicoidal. esta característica le permite al cuerpo, abrirse cammino; al caminar, al abordar a alguien, en mensajes precisos del lenguaje del cuerpo.

una calurosa bienvenida a los estímulos externos que se adentren a los resquicios más ocultos del cuerpo civilizado. los muslos presionan el centro que se adelanta a la pelvis. en el encuentro sexual, las piernas contienen la porción de carne más suculenta de todo el cuerpo.

para el ciclista las piernas deben ser abiertas con fuerza. mejor si alguien ayuda. recostado en el piso, de lado a lado, por encima de la espalda, que es sostenida de las caderas con las manos, con los brazos apoyados en triceps y codos, ambas piernas se disponen al cielo bien abiertas y relajadas. el cuello ligeramente clavado en el pecho, distensa la nuca descanzando plana en el piso. la cara está relajada. no hay tensión. y alguien del mundo podría hacer que esas piernas abiertas se abran un poco más, así liberar las tensiones sexuales ajenas. ¡alguien del mundo por favor! ¡que me abra las piernas!

una diosa encarnada podría lograr el milagro. una mujer arraigada al mundo, de piernas y pies fuertes, podría entender la necesidad de que le abran a uno las piernas.
o la magia de alguien, a través de la música. el demonio y sus manos frías sean electromagnéticas, y procuren una relación sexual violenta llena de carencia.

abrir las piernas es una práctica que debería realizarse a menudo, sobre todo si se es ciclista.

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