miércoles, 10 de agosto de 2011

curar-noche-triste

Porque me hice pensar que era medicina. Porque quiero sanar. No es que esté enfermo, es que así me lo he hecho pensar.

Entonces. Lo que pienso es lo que sucede. Así es en verdad?

No lo sé. Es una locura irreversible. Cuando sucede. La energía de mi mente se ha gastado. Me ha dado cualidades corporales que se sostendrán en el molde de los pensamientos posteriores.

Las composiciones de mi mente están ahí. Y las rescato si se me viene en gana.

Para esto. Esta noche sí he de decir.

Que podría ser una noche triste.

A lo lejos, en perspectiva. Desde las miradas de quienes acompañan al personaje de esta mirada.

Como los pájaros que bajo la lluvia en grados bajo cero, están tranquilos y conviviendo. Quienes les miran abrigados y con el lujo de una chimenea, se compadecen de ellos diciendo “pobrecitos, han de tener frio”. Cuando tirito como los pájaros, me dicen, ¡Ay tienes frío! A lo que contesto tranquilamente: sí pero no me disgusta.

Ese vaivén interpretativo que reconozco tiene pintada esta noche, desde pasando el día. Como un día de tristeza, misma que, recalco, es ajena a mí. Las compañías, las historias, los sueños rotos, las esperanzas deshechas, el conformismo, la adecuación a la norma. El resultado es una telenovela que se vive desde la mirada mexicana que ha crecido con las novelas, del canal de las estrellas.

No sé exactamente lo que sucede.

Pero por el momento puedo poner en duda para mí mismo la filosofía del presente.

Es decir, aquella que he escuchado mencionar en los sistemas ideológicos de oriente. El budismo Zen, por ejemplo, el tantra y sus raíces, el chamanismo ruso, etcétera.
Son corrientes del pensamiento que hace especial énfasis en la idea del “momento presente”. Como la psicología gestalt lo explica imperante: explícamelo como si estuviera pasando en presente.
Haz un dibujo de ti mismo. Si lo has hecho con el rostro mirando hacia la izquierda es que estás con una actitud hacia el pasado, si estás mirando hacia la derecha, te estás proyectando en el futuro.
Es lo que me cuestiono en este momento.

Yo, ser pensante confundido.

¿Debo tener mi actitud en un presente que presupone dualidades? De pronto un pánico atemorizando sobreviene, del aire que entra por las ventanas y hace rechinar la puerta del closet en este departamento de segundo piso. Pero también estoy siendo sincero conmigo, y me tomo el pecho con la mano, porque reconozco que la magnitud de la creación no es externa al cuerpo, sino que tiene la gama de ilimitaciones superpuestas una sobre otra como capas.

Quiero encontrar la respuesta a algo que me preocupa. Quiero ser eficaz y obtener una solución que en su práctica tenga un efecto directo en el universo que se proyecta desde el rostro y todo el resto de la piel.

Por esto conservo mi presencia. Por esto le pongo color y sintonía, canales, nodos de luz...

Características flotantes de un estilo pluriversal.

Es así de elevado como se pudiera describir en el texto que alguna vez una maestra me dio en una clase de semiótica.

Es así de profético como los mayas anunciaron que su capacidad de supervivencia obtendría un evento auge de por medio. ¡Una gran fiesta de despedida!.

Es así de anticuado como lo de las torres gemelas.

Esta noche es triste porque tiene el sabor de mí.

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